"Cuando nació la generación a la que pertenezco, encontró al mundo desprovisto de apoyos para quien tuviera cerebro, y al mismo tiempo corazón. El trabajo destructivo de las generaciones anteriores había hecho que el mundo para el que nacimos no tuviese seguridad en el orden religioso, apoyo que ofrecernos en el orden moral, tranquilidad que darnos en el orden político. Nacimos ya en plena angustia metafísica, en plena angustia moral, en pleno desasosiego político. Ebrias de las fórmulas exteriores, de los meros procesos de la razón y de la ciencia, las generaciones que nos precedieron derrocaron todos los fundamentos de la fe cristiana, porque su crítica bíblica, ascendiendo de la crítica de los textos a la crítica mitológica, redujo los evangelios y la anterior hierografía de los judíos a un montón dudoso de mitos, de leyendas y de mera literatura; y su crítica científica señaló gradualmente los errores, las ingenuidades salvajes de la «ciencia» primitiva de los evangelios; y, al mismo tiempo, la libertad de discusión, que sacó a pública discusión todos los problemas metafísicos, arrastró con ellos a los problemas religiosos donde perteneciesen a la metafísica. Ebrias de algo, dudoso, a lo que llamaron «positividad», esas generaciones criticaron toda la moral, escudriñaron todas las reglas de vida, y de tal choque de doctrinas sólo quedó la seguridad de ninguna, y el dolor de no existir esa seguridad. Una sociedad indisciplinada así en sus fundamentos culturales no podía, evidentemente, ser otra cosa que víctima, en la política, de esa indisciplina; y así fue como despertamos a un mundo ávido de novedades sociales, y que con alegría iba a la conquista de una libertad que no sabía lo que era, de un progreso que nunca definió.
Pero el criticismo ordinario de nuestros padres, si nos legó la imposibilidad de ser cristianos, no nos legó el contentamiento con que la tuviésemos; si nos legó la incredulidad en las fórmulas morales establecidas, no nos legó la indiferencia ante la moral y las reglas de vivir humanamente; si dejó dudoso el problema político, no dejó indiferente a nuestro espíritu ante cómo se resolvería ese problema. Nuestros padres destruyeron alegremente porque vivían en una época que todavía tenía reflejos de la solidez del pasado. Era aquello mismo que destruían lo que prestaba fuerza a la sociedad para que pudiesen destruir sin sentir agrietarse al edificio. Nosotros heredamos la destrucción y sus resultados.
En la vida de hoy, el mundo sólo pertenece a los estúpidos, a los insensibles y a los agitados. El derecho a vivir y a triunfar se conquista hoy con los mismos procedimientos con que se conquista el internamiento en un manicomio: la incapacidad de pensar, la amoralidad y la hiperexcitación. "
ENSAYO-2005. Todo por culpa del principio de incertidumbre jeje.
EN LOS LABIOS DEL AGUA -Los Jardines Secretos de Mogador-
“Los Sonámbulos son enemigos de las certezas” Alberto Ruy Sánchez
De la simbología usada por Alberto Ruy Sánchez en su obra, sumamente interesante, bien puede analizarse detalladamente y dar como resultado una serie de interpretaciones atractivas… Sin embargo, esta vez – debido a circunstancias, puesto que el ser humano responde a ellas- se hablará del deseo.
Encontrar lo mágico en las cosas que se hacen, sentir con intensidad, escuchar el corazón palpitar en las manos, en el cuerpo, suspirar hondamente: desear. ¿Y cuántos realmente se atreven? “La sociedad es un espeso tejido de deseos” (Pág.53), pero ocultos, disfrazados, ahogados por circunstancias, mudos.
Por ello se admira al que lucha por vivir con el deseo como su axioma, al que no ha perdido la capacidad de asombro ante lo aparentemente nimio. Y se hace un hueco para contar una historia similar a la de uno de los abuelos de Jassiba, a quien, además, se le debe el título de este ensayo y de otro escrito de Ruy Sánchez.
…Eulogio ya no es tan joven, por eso pocos entienden su adicción al enamoramiento, si tuviera unos diez años menos se podría decir que son “cosas de la edad”, pero no lo es. Va por la calle cuando descubre en la otra acera el amor (o al menos un pedazo de él), se dirige hacia la chica y dice lo primero que se le cruza por la cabeza. Se olvidó mencionar que Eulogio tiene un poder de convencimiento muy desarrollado. Si la chica puede articular una idea completa sin titubear y muestra interés por la música él queda prendado.
La corteja por la siguiente semana (si hay sexo bienvenido sea, de lo contrario no hay ningún problema), durante este tiempo ella se vuelve el centro de su atención y Eulogio se deja recorrer por las sensaciones, por ese deseo que nadie entiende. Pasado cierto tiempo, esa intensa etapa del enamoramiento inicia su declive, y Eulogio se marcha dando argumentos convincentes a la chica, dejándola satisfecha. Él emprende el viaje con sus fotografías y una dosis –de deseo- para el camino.
En los labios del agua, en su boca escurridiza e incolora, en las ilusiones constantes y pasajeras, donde “de cada mujer que se enamoró fue capaz de construir una nueva idea de la vida, firme como certeza” (Pág. 56) Y luego desmoronarla para construir otra, con una nueva mujer.
Al igual que Eulogio, la obra de Ruy Sánchez es atrevida en un contexto como el actual, intentado encontrar las razones “lógicas” al actuar, donde se vive con prisa, buscando la comodidad y resignándose a salir el día para mañana comenzar el otro. Y es que los jardines de Mogador no son tan secretos, lo que sucede es que pocos tienen tiempo de detenerse a mirarlos.
“Habría que detenerse en cada instante una vida para comprender su propia razón… ” Martín Corona.
El misterio es compañero del deseo. “La calidad de las flores está en su promesa, en su anuncio… lo mismo pasa con los amores” (Pág. 27) Es el ingrediente que lo vuelve irresistible, cautivador. Y por supuesto que no podría faltar uno de los misterios que más ha atraído a la humanidad: la naturaleza (los jardines)
Lo natural guarda el enigma de su origen, y muestra lo perfecto de sus formas y orden. Un bosque, el mar, el cielo, la maternidad, la muerte se miran con respeto y admiración; se han vuelto la fuente de inspiración de muchos, el suplicio de otros, la razón de algunos. Es su misterio lo que hace a la naturaleza tan interesante.
Por ello el autor da 183 páginas de este infalible ingrediente, mezclado con esta constante búsqueda del otro.
La Otredad. Entender al otro, encontrarse en él, descubrir que también es humano, pero diferente. Mucho se ha hablado de la Otredad, de su complejidad, y de todo eso, hay un punto en que las opiniones coinciden: el otro es indispensable, es la razón, el motivo.
El deseo no tiene sentido sin el otro. ¿Con quién compartir los sueños, los logros, el misterio, las ideas, la vida? ¿Para que buscar si no habrá a quién contarle sobre lo encontrado? ¿En la memoria de quién seguir vivo después de la muerte?
Así, en esta búsqueda del otro, se concluye dedicando estas líneas a los Sonámbulos, a los que en el sueño viven igual que despiertos. “Los Sonámbulos no distinguen entre realidad y deseo. Su realidad más amplia, más tangible, más corporal es el deseo. Me muevo porque deseo…” (Pág. 53)
Por: Lucía Beristain Monterrosas Literatura Mexicana Primavera 2005
NOTA: ENSAYO PARA MIS CLASES DE LITERATURA, ENERO 2005, LIBRO: CARMEN BOULLOSA, DUERME.
HISTORIA DE UN LIBRO
“El cielo baja a la tierra en la literatura” Carmen Boullosa
Un libro tiene muchos destinos. Hoy está aquí, mañana no. Se leerá por un ser joven o por un viejo de 20. Libro comprado en la esquina, escrito dos calles más lejos; guiado por una incontenible sensación vuelta necesidad. Su contenido: palabras que perturban, que sacuden, que invitan. Sí, una invitación a soñar, a mirar por otras ventanas, a pensar el… ¿mundo? (¿sólo uno?) El libro se vuelve un universo, una realidad en sí mismo. Cautivo de la inspiración, una mentira a medias, una verdad compartida; presa de una mano, de una mente, de un “ser”.
Un libro no tiene un solo dueño, porque se vuelve de cada boca que lo lee, de ese lector ávido de encontrar algo en él, de la vagabunda en busca de la razón para seguir vagando. Pero también el libro es fatal, terrible. Te desploma en un santiamén, rompe no sé qué cosas por dentro, hiere en lo más profundo, duele…
Un libro debe ser escrito, y el acto de escribir es plasmar el murmullo que se escucha cerca del oído y no que no se va. Entonces este alguien, este oído, se da a una ardua tarea: volver este murmullo en historia, en poesía, en palabra. Y el resultado…
Un libro: Duerme. Carmen Boullosa.
Y ahora mismo, ¿cómo, de qué forma comenzar a desmenuzar todo el murmullo de ideas que piden salir en palabras? Duerme es todo ese universo del que se habló, situado en un contexto real y a la vez mágico, que escarba una de las heridas más arraigadas en México: la conquista.
La historia comienza siendo contada por un pirata, una mujer que se hace pasar por hombre o un hombre que no quiere ser mujer. Género y pasado, primera relación y presente a lo largo del texto.
Género, ser mujer, pero también ser mujer e india:
“que bajo las ropas tengo cuerpo de mujer... que revestida con él lo he perdido todo” (P.47)
“…que la infelicidad de verme vestida así, descubierta mujer, no me da fuerzas para articular pensamientos” (P.52)
“…una mujer india que como tal puede ser usada y sin pago, por quien lo quiera, en cuanto le dé la gana” (P. 78)
¿Y qué representa un pirata? Es el que se embarca y lo deja todo, su historia, sus raíces, y va en busca de un presente, llamado por algo más grande que él, la aventura, el misterio.
“Espolea el caballo y veo cómo se va, con la identidad que yo había hecho para mí, perdiéndose en la distancia.” (P. 54)
Llegar a un mundo nuevo y ser presa del destino o la casualidad, como se guste ver. Ser arrancado de una identidad elegida para tomar una asignada, impuesta por la situación, representada por un símbolo muy destacado e importante en la trama, el agua como sinónimo de nueva sangre, de nueva vida y por ende, de nueva percepción.
“El agua suena viajando por mis venas... Su suave paso reviste mi cuerpo y mi memoria, agrupando todo de manera distintas, las cosas, los sentimientos...” (P.34) “…agua de los lagos antes de ser tocadas por la orina, la sangre, la codicia y la mierda extranjera, el agua que corre por mis venas” (P. 45)
Encontrar lo que se buscaba, una nueva identidad y una raíz, acomodarse de manera muy extraña a ella, resistirse primero y luego, sin saber cómo, terminar aceptándola. “Somos mucho más los indios que los blanco” (P. 57) Y el mundo, para Clarie, se torna dividido en dos, el silencio y los sonidos, el agua y la tierra, los europeos y los otros, y esto no lo saben, dice, quien no ha dejado su tierra y visto la Nueva España, donde los palacios de los españoles contaban con amplias calzadas y tras los palacios, la pequeñas casas de los indios.
Y es que los españoles en la Nueva España no son iguales que los otros españoles que viven en el viejo Continente, no. Allá hay muchos como ellos, aunque de distintas clases, pero siguen siendo sus iguales. En México el contexto cambia, hay seres diferentes en aspecto e ideología, eso los hace, mejor dicho, los hizo creer que eran seres superiores, que merecían su respeto y obediencia, y su presunción se hizo más grande, y es Pedro de Ocejo, español, quien lo vislumbra.
Ahora bien, la evangelización fue un factor prioritario en la Nueva España, un método de control tanto ético y moral como económico. Ético y moral porque fijó las reglas de lo correcto; económico porque representó un fuerte ingreso de diezmos a la iglesia, una forma muy cómoda de explotar la riqueza de la nueva tierra y una rebelión contra esto hubiera cambiado el rumbo de la historia, por ello Boullosa termina con suspenso, con la posibilidad no terminada, con el sueño inconcluso para que el lector, ¡oh bendito lector!, lo interprete.
El pasado, el género, el agua pertenecen a lo imaginativo de la narración, y los sucesos históricos como las rebeliones que algunos grupos indígenas sostenían en la Nueva España del siglo XVI, la visión indígena, así como las costumbres, las descripciones de las drásticas medidasdel Santo Oficio, hacen de Duerme un libro completo, dramático, con mucho que murmurar.
Duerme perturba, pues rasca un pasado aún latente y del que tanto se ha hablado: el mestizaje. Momento decisivo en el que el lenguaje, las razas, las clases crearon un nuevo México. Pero Duerme no queda ahí, porque sino sería sólo un texto más sobre las heridas hechas y no sanadas, no, Duerme propone un método de recrear y vencer la historia: el sueño.
Es así como Boullosa crea todo un entorno sobre otro, el “real”, un Xeluiqui donde cabe lo magia, esos sueños narrados. “Un escritor es memoria de su tiempo, de su contexto” dice Poniatwoska y yo agregaría, que un escritor también es, aparte de memoria, conciencia de dicho contexto.
Para terminar, y como la duda es algo que debe satisfacerse, ¿qué opina la propia Carmen Boullosa sobre su libro y escribir?
“La escribí llevada por una sensación, pero al mismo tiempo es una novela sobre mi pleito con la materia, contra la identidad sexual, contra el cuerpo” “No quiero repetirme y tampoco escribo en función de gustarle a los que leen mis libros pero los lectores me infunden energía, impulso y temor..." Carmen Boullosa
Hace tiempo que no escribo, de pronto los tiempos y situaciones nos distraen de cosas que disfrutamos mucho, como escribir. Este mes, como el año pasado, dedicaré una entrada a temas amorosos, pues parece que el tema se vuelve aún más recurrente durante este periodo (por lógicas estrategias mercadológicas).
Ahora, este febrero, a diferencia del pasado, mi postura ha cambiado -qué bueno-, la idea de que no existe amor feliz se ha ido; ahora creo en la posibilidad de entablar relaciones de pareja sanas, sólidas y basadas en certezas. ¿Cómo entablamos este tipo de relaciones? No sé si haya fórmulas -si alguien la tiene, ande, no sea así, rólela-, lo que es cierto es que durante años absorbemos una concepción de amor ideal mediatizada, donde el cine, la música, la televisión, entre otros, nos dicen lo que es una buena relación: siempre deben estar bien, el otro sabe lo que quieres y lo interpretará; comparten todo, se vuelve el motivo de tu vida, estará contigo en las buenas y las malas, debe cuidarte, protegerte y mimarte -bueno, esto sí háganlo jaja-. Y con esa visión nos relacionamos. Pero además, hay otras sentencias, como: no confiar en todo lo que dice, juegos y estrategias para llamar la atención del otro, promesas... Queremos asegurar que saldremos lo menos lastimados de esto. Lo terrible es que lo anterior no se da como por arte de magia, ni mucho menos, llegará un príncipe azul -ni rojo, ni verde, ni de ningún color- a rescatarnos y ser quien nos saque de un hoyo. ¿Por qué vemos en otros nuestra salvación y motivo de felicidad? He escuchado numerosas veces a amigos, parientes, etc., asegurando que la razón de sus desdicha es provocada por "otro" ser a quien le han dado su amor incondicional y éste lo ha traicionado y pisoteado. ¿De verdad es culpa del otro? ¿Por qué debe alguien ser nuestro soporte, nuestro aliciente para estar bien o mal? ¿Por qué ponemos ese poder en otro y no en nosotros mismos? Al final es muy cómodo culpar a personas externas por nuestra felicidad o infelicidad. Otra cosa muy repetitiva es cuando se dice que tener novio(a) llenará el vacío, que seguro es la parte que falta en nuestras vidas, que el amor de pareja es la cosa más importante e indispensable del mundo y andas triste buscando a ese alguien que te saque de ese estado de ánimo o de la soledad.
Al final, lo que sucede es que terminamos poniendo en el "otro" una expectativa altísima, una serie de atributos y cualidades que quizá no tenga y sea nuestra misma necesidad proyectada en él lo que hace que creamos que eso es verdad. ¿Qué sucede cuando te das cuenta de que no es así? Si fuera todo eso bueno que decimos que es, ¿no lo verían también todos aquellos que lo rodean? Aunado a eso, al enamorarnos de alguien, esa persona sufrirá una serie de cambios propios de nuestra raza -dónde estaríamos si no cambiáramos, si no tuviéramos la capacidad de quitar, poner o sustituir creencias, conocimientos, ¿cómo asimilaríamos el mundo y su vaivén? ,¿cómo creceríamos?- Entonces, ¿por qué reclamamos que alguien cambie? -no les parece familiar eso de: "tú no eras así conmigo", "es que así no me acostumbraste" "antes me dedicaba más tiempo". No sé cuántas veces lo he escuchado, lo que sí sé es que lo dije alguna vez con esa dependencia y frustación.
¿Por qué cargamos con eso? ¿Dónde quedan la confianza, la libertad y el amor? ¿Qué es el amor y de qué nos enamoramos? Se pone que es un sentimiento bello, ¿cómo pueden suscitar cosas tan negativas? ¿No queremos que la persona a quien amamos esté feliz? ¿No estamos ahí para compartirnos, para dar lo mejor de nosotros? Por supuesto que nuestros actos pueden lastimar a segundos -hay que cuidar lo que decimos y hacemos, sobre todo cuando estamos conscientes de este punto-, pero ¿cuánto pueden hacerlo?, ¿hasta qué punto lo permitimos? y por consecuencia, si nos pueden lastimar tan fácilmente, ¿no será esto un foco de atención que nos diga que algo no anda bien con nosotros?
Me extendí. Es complicado, o más bien, lo hemos hecho complicado; estemos bien para compartirnos, para entregarnos a otro, sin esperar, sin exigir, eso se da o no, no hay más, y si no se da, hay muchas posibilidades y grandes cosas que vivir y cultivar en nosotros para cuando encontremos o nos encuentren. Se trata de ser felices, de poder comunicarnos, de liberarnos de orgullos y estereotipos novelescos, de comprometernos -no como comprimiso de papeles o de promesas-... ¿a quién le gusta sufrir? -a los emos jajajaja-
Ángela es una curva en sinuosa espiral interminable. Yo soy recto, escribo triangular y piramidalmente. Pero lo que está dentro de la pirámide, el secreto intocable, el secreto peligroso e inviolable, eso es Ángela. Lo que Ángela escribe puede leerse en voz alta: sus palabras son voluptuosas y dan placer físico. Yo soy geométrico. Ángela es espiral de finesse. Ella es intuitiva, yo soy lógico. Ella no tiene miedo de errar en el empleo de las palabras. Y yo no yerro. Yo soy equilibrado y sensato. Ella está libre de equilibrio, porque no lo echa en falta. Yo soy contenido, ella no se reprime, y sufro más porque estoy preso en una estrecha jaula de forzada higiene mental. Sufro más porque no digo por qué sufro.
Cuando uno ve hacia atrás y el camino ha sido un tanto atropellado y ahora todo es tan diferente, tan grato, entonces valió la pena y tienes más ganas de seguir. “No hay que tomarse las cosas tan en serio” me decía un amigo. Claro, lo sé, es sólo que amo lo que hago, a mi gente, lo que soy y me gusta cuidarlo, y a veces me parece insuficiente, quisiera poder hacer más, y la verdad es que no, no me tomo las cosas tan en serio, aunque parezca, he aprendido a no hacerlo, a distinguir entre el apego y el amor.
Puedo decir que 2009 ha sido el mejor año que he tenido hasta ahora, lo digo con toda alegría. Supongo que antes de los 10 años también tuve épocas excepcionales, sólo que los recuerdos son ambiguos. Tampoco quiero decir que los demás no fueron buenos años, hubo de todo, es solo que este año ha sido muy distinto y agradable, tanto que a veces me cuesta creerlo. 2009 para mí ha representado la oportunidad iniciar nuevos ciclos, de tomar decisiones, de priorizar, de disfrutar cada momento, de creer en mí.
Así, tengo muchísimo que agradecer:
· CORRETIZA se realizó con gran éxito y el trabajo continúa. · Trabajo: Mucho y contenta con lo que hago y con quienes trabajo. · Viajes realizados: Guadalajara, Guanajuato, Veracruz (Puerto, Xalapa, Coatepec, Nogales), Cuernavaca, Acapulco, Valle de Bravo, mucho DF, mucho Tlaxcala, Oaxaca, nuevos lugares de Puebla… · Varios conciertos, teatro, cine, paseos, salidas, fiestas; disfrutando a los amigos.
LO MÁS IMPORTATE:
· Familia: Excelente. Los amo, nos amamos y disfrutamos cada momento que pasamos juntos.
· Naria: Un año más juntas (14 años ya). Estaré pa ti toda la vida. · Amigos: Siempre conmigo, siempre incondicionales.
No escribo motivada por la nostalgia de ver irse un año tan grato como este, al final el tiempo es relativo y esta manera de medirlo, cerrarlo y celebrarlo es un rito social, sin embargo es un pretexto idóneo para reflexionar, para poner en balanza, para dejar atrás lo que no queremos (aunque siempre es momento, claro).
Me encantan mis vacaciones -ya eran necesarias-. Y faltan dos últimos viajes: yuju!
¡GRACIAS!
Para finalizar: me choca que esté de moda ser Grinch, que se encierren en sus casas y no nos arruinen las fiestas con sus comentarios de: yo soy Grinch (pero está en la posada o la cena) y odio la navidad y estas presiones sociales (qué hacen recibiendo regalos entonces!) jeje.
Lo otro no existe: tal es la fe racional, la incurable creencia de la razón humana. Identidad = realidad, como si, a fin de cuentas, todo hubiera de ser, absoluta y necesariamente, uno y lo mismo. Pero lo otro no se deja eliminar; subsiste, persiste; es el hueso duro de roer en que la razón se deja los dientes. Abel Martín, con fe poética, no menos humana que la fe racional, creía en lo otro, en "La esencial Heterogeneidad del ser", como si dijéramos en la incurable otredad que padece lo uno.
Digo que no puede decirse el amor. El amor se come como un pan, se muerde como un labio, se bebe como un manantial.
El amor se llora como a un muerto, se goza como un disfraz. El amor duele como un callo, aturde como un panal, y es sabroso como la uva de cera y como la vida es mortal.
El amor no se dice con nada, ni con palabras ni con callar. Trata de decirlo el aire y lo está ensayando el mar. Pero el amante lo tiene prendido, untado en la sangre lunar, y el amor es igual que una brasa y una espiga de sal.
La mano de un manco lo puede tocar, la lengua de un mudo, los ojos de un ciego, decir y mirar. El amor no tiene remedio y sólo quiere jugar.
Este fin de semana, los niños de la Casa de la Niñez Poblana asistieron como invitados al Festival Internacional Rodará. El contacto se hizo mediante Corretiza con Roberto Mendiola, organizador del evento; asistieron 50 niños el día sábado y 35 niños el día domingo (28 y 29 de noviembre respectivamente). Rodará proporcionó los pases de entrada, así como el camión que fue por los niños a la casa hogar (Federal Atlixco, Km. 4.5) y al finalizar el evento, los regresó a la misma dirección.
Por mi parte, quiero agradecer en especial a Roberto y Lucero por su amabilidad, disposición y preocupación porque todo saliera bien, se cumplió el objetivo: los niños se pasaron una tarde agradable.
Nos divertimos mucho (me incluyo). Los esperamos el día 7 diciembre en CORRETIZA 2009.